sábado, 10 de febrero de 2018

Familia, para reflexionar...


Pediatra pregunta a sus pacientes terminales qué les hace felices.Respuestas...

Radio Habana Cuba


El médico compartió en Twitter las respuestas de los niños, que demuestran una sencilla y hermosa sabiduría. Foto:RT
El médico compartió en Twitter las respuestas de los niños, que demuestran una sencilla y hermosa sabiduría. Foto:RT
La Habana, 10 feb (RHC) Cuando una persona afronta la última etapa de su vida con consciencia de que la muerte se acerca, la percepción existencial suele cambiar y las prioridades pueden adquirir un orden distinto. Los enfermos terminales son un ejemplo de esta modificación en la perspectiva vital.
Un pediatra sudafricano, cuya labor le confronta con enfermos terminales de muy corta edad, quiso saber qué es lo que más valoran los niños cuando saben que la muerte se acerca.
Tras llevar a cabo su particular encuesta, el doctor Alastair McAlpine publicó las conclusiones en su perfil de Twitter, y las respuestas de los niños han resultado ser profundamente conmovedoras.

Para empezar, el doctor destaca a qué cosas los niños no concedieron ninguna importancia: "Ninguno dijo que habría deseado ver más la televisión. Ninguno dijo que debería haber pasado más tiempo en Facebook. Ninguno dijo que hubiera disfrutado peleando con otros, y ninguno había disfrutado en el hospital".

"Dios cuidará de mamá y papá cuando yo no esté"

Muchos de los niños mencionaron a sus mascotas. Explicaban que los ladridos de su perro les hacían reír, o que les gustaba mucho que su gato 'se acostara a su lado por la noche y ronroneara", y en general, valoraban mucho a las personas que les hacían reír.
Otros niños expresaban preocupación por cómo iban a sentirse sus padres después de su fallecimiento. "Espero que mamá esté bien. Parece triste", decía algún paciente, mientras otros estaban convencidos de que "Dios cuidará de mi padre y de mi madre cuando yo me haya ido".

Cuentos, helados y películas

"Amigos, leed cuentos a vuestros hijos: les encanta", recomienda este pediatra, basándose en las respuestas de sus pequeños pacientes.
Otro de sus descubrimientos no fue exactamente una sorpresa, pero mereció la pena asegurarse: "A todos les encanta el helado".
Uno de los niños dijo que Harry Potter le hacía sentir valiente, y otro que adoraba las películas del espacio.
Un aspecto en el que también coincidieron los pacientes del doctor McAlpine es en el gran valor que otorgan al tiempo que pasan con su familia.
Como conclusión, el médico lanza un mensaje para todos, niños y adultos: "Sé amable. Lee más libros. Pasa tiempo con tu familia. Bromea. Ve a la playa. Abraza a tu perro. Dile a esa persona especial que la amas. Estas son cosas que estos niños desearon haber podido hacer más. El resto son detalles. Ah... y come helados", escribió el médico, en lo que probablemente sea su receta para una vida mejor, basada en la enorme sabiduría de los más pequeños.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Un Día para la acción de Gracias

Numerosos mensajes con felicitaciones por el Día de Acción de Gracias llegan a muchas personas en el mundo mediante las redes sociales. Unos en Cuba las reciben con beneplácito y otros hasta un tanto extrañados, ya que esta deviene tradición desconocida en estos lares.
No obstante, figura entre las más populares de cuantas son celebradas por los norteamericanos, consideradas la fiesta familiar por excelencia en Estados Unidos, con amplia difusión en otras regiones.
La típica estampa de la familia reunida alrededor de un enorme pavo y una mesa llena de apetitosas viandas llega a nosotros a través de infinidad de fotografías, películas y series.
El motivo de esta celebración es el de dar gracias por todo lo recibido a lo largo del último año, sea en materia de salud, trabajo, bienestar y amor.
Como se puede suponer, esta no es una festividad moderna, pues consta que empezó a celebrarse durante el primer cuarto del siglo XVII. La mayoría de los historiadores apuntan al año 1621 y localizan a quienes iniciaron esta tradición en una Colonia que hoy forma parte del estado de Massachusetts.
Según se argumenta en textos de la época, un grupo de colonos llegaron hasta aquel lugar en el frío invierno de 1620. Iban desprovistos de lo más esencial y a las pocas semanas comenzaron a escasear sus alimentos, algo que provocó que muchos de ellos enfermaran y murieran.
Entrados en la primavera de 1621, un grupo de indios nativos fue al encuentro de los nuevos colonos, mostrándose afables y prestándoles todo tipo de ayuda y enseñanzas para que labrasen sus campos y cultivaran sus propios alimentos. También les enseñaron a pescar y cazar, por lo que los nuevos residentes de la Colonia de Plymouth obtuvieron buenas cosechas.
En agradecimiento a los indígenas les ofrecieron una celebración donde compartieron sus alimentos. Año tras año se tomó la costumbre de reunirse todas las familias de la colonia y dar gracias por todo lo conseguido en los anteriores doce meses. Ese acto es el que se señala como el inicio de la tradicional celebración del Día de Acción de Gracias.
Poco a poco fue extendiéndose la costumbre entre otros colonos, llegando a abarcar la totalidad del territorio norteamericano y convirtiéndose en algo tan popular y arraigado que, en 1863, el presidente Abraham Lincoln proclamó oficialmente el último jueves de noviembre como día de fiesta nacional, con el fin de que todas las familias pudiesen reunirse y celebrar el Día de Acción de Gracias.
Este día se ha convertido en uno de los más especiales y preferidos por la mayoría de familias norteamericanas. Costumbre que aplaudimos desde este archipiélago, respetamos y admiramos convencidos también de la grandeza de las nuestras, esas en las que cenamos con cerdo asado en la Nochebuena, el 24 de diciembre, o las de fin y comienzo de año, en las cuales las cubanas y cubanos nos fundimos todos en una sola familia.